Pasad.
Poneos cómodos.
El fuego está encendido y hay mucho texto a vuestro alcance si es que tenéis ganas de lectura.

28 noviembre 2025

A fuego lento

Imagen de un plato de cocina siendo preparado
Baja el fuego

Un buen cocinero sabe bien que, para que la comida se asiente en condiciones, hay que ponerla a fuego lento, como dijera Rosana. Pretender que algo se cocine rápido para poder servir o comer antes solo nos llevará a alimentos poco preparados, carne cruda por dentro, salsas que no han sido debidamente absorbidas y defectos por el estilo que restarán calidad a nuestro plato. Al igual que el comensal debe tomarse su tiempo en paladear bien los sabores (ahí suelo fallar yo), un buen cocinero debe tomarse su tiempo en generar en condiciones dichos sabores. La armonía entre el cocinero y el comensal, haciendo un debido uso del tiempo, es lo que propina la excelencia culinaria.

Y es que el tiempo, amigos míos, es la clave del correcto desarrollo de un sinfín de proyectos vitales junto a la meticulosidad y la humildad. Y sin embargo, ay, vivimos en una época donde los cambios se producen a tal velocidad que no existe la cohesión y no hay forma de adaptarse a ellos.

Pongamos un hogar promedio. En él pueden llegar a convivir tres o cuatro generaciones de personas en un momento dado. En mi familia hemos visto casos de bisabuelos, abuelos, hijos y nietos coexistiendo en una misma sala. Pues bien, el mundo que esas cuatro generaciones ha conocido es diametralmente distinto para cada uno de ellos. Quizás, excluyendo factores externos como la guerra, el bisabuelo y el abuelo puedan tener más puntos en común en la infancia, pero de ahí, todo es alta intensidad.

Un abuelo ha podido crecer jugando a la rayuela, a la pelota y a las canicas. El hijo ha coqueteado con los primeros micrordenadores y consolas y el nieto directamente ha empezado a usar móviles antes que a hablar. Y no estoy siendo exagerado. Veo a niños de mi familia con edades ciertamente tiernas manejar un teléfono móvil mejor que muchos adultos que he conocido.

Sirva todo esto como ejemplificación extremadamente simplista de cómo está cambiando la vida en una horquilla de, quizás, 150 años. Desde una perspectiva sociológica y antropológica, no estamos preparados para asimilar esto y solo hay que pararse cinco minutos, apagar el móvil y quitarnos los auriculares para fijarnos en las evidencias.

Ejemplo de un SMS falso donde te avisan de un cargo a tu tarjeta que no ha ocurrido, para que hagas click en un enlace
SMS falso
Están saliendo tecnologías tan rápido que la propia ley es incapaz de cambiar para ni tan siquiera proporcionar la mínima protección contra los abusos. El protocolo de mensajería telefónica que usamos, no tan antiguo, ha quedado tan obsoleto que cualquier señor de tierras lejanas puede suplantar a mi banco y mandarme un SMS con un enlace a una página de “phishing” para hacerse con mis credenciales sin que mi banco pueda hacer nada para evitarlo más allá de mandarme correos de vez en cuando avisándome de los riesgos de esos falsos SMS.

Hemos cambiado los usos y costumbres, permitiendo por fin que la mujer pueda trabajar (cosa que me parece estupendo) pero no nos hemos parado a pensar cómo afectaría eso a las estructuras más básicas de la sociedad como son la familia y el hogar.

En lugar de integrar a las personas de los colectivos LGTB (y todas las letras que queráis) como nuevos modelos de familia, directamente hemos atacado a la familia y renegado de ella. A su vez, el poder adquisitivo de cada persona de un hogar se ha visto (aquí sí a fuego lento) reducido a la mitad de forma que, ahora trabajando dos personas en lugar de una, a duras penas da para mantener un hogar cuando antes el marido con su sueldo podía hacerlo.

A su vez hemos intentado cambiar las formas de hablar, lo cual ha llevado a cientos de barreras comunicativas y hoy en día es más difícil (oh! the irony) entendernos que nunca pese a estar en la era de las comunicaciones.

Hemos reconfigurado toda la estructura bancaria y obligado a una persona que ha crecido hablando con alguien para hacer sus gestiones en el banco a trabajar con máquinas que a duras penas pueden comprender. Su coche, cuyo depósito antes le llenaba una persona con guantes, experiencia y equipo, ahora tiene que cargarlo él mismo de combustible. Cuando hace la compra, tiene que pasar los códigos de barras de los productos por otra máquina para que sean facturados y tampoco es algo que se le dé bien. Para cualquier gestión necesita un teléfono móvil que no sabe usar bien y tiene que pasarse el día pidiendo ayuda.

Y ahora os pregunto ¿Cuántos de los que leéis esto tenéis un sub-hilo mental diciendo “no ha dicho ella en ningún momento y el ejemplo también puede aplicarse a las mujeres”? El ruido comunicativo ha llegado a tal nivel que se ha perdido la confianza en que el interlocutor, de cara a transmitir un mensaje con sus palabras, obre de buena fe y no pretenda excluir a nadie y, mientras nos preocupamos de si ellas o no están excluidas de mis pensamientos, olvidamos de lo que hablamos, pero por favor, volvamos al hilo principal.

Ese abuelo, de repente, vive en un mundo cuyas normas sociales, comunicativas y vitales son, literalmente alienígenas para él (o para ella si así somos todos más felices). Si un día cede paso a una chica es un machista cuando “en sus tiempos” era un gesto de caballerosidad. Dice “buenos días” y la gente le mira con extrañeza como queriendo decir “¿Quién es esta persona como para hablarme?”.

Y permítanme ustedes preguntar ¿Acaso todo esto nos está llevando a un mundo mejor? En algunos aspectos quizás sí, pero en otros no lo tengo tan claro. La familia, en la que creo, se está viendo seriamente dañada. Muchísimas personas, y aquí sí incido, hombres y mujeres, están viéndose solas en el mundo según se acerca el otoño de sus vidas y ya aviso, no es ese plato de buen gusto para nadie.

La natalidad está bajando, la economía es inestable pues se tomaron decisiones basadas en la bonanza de la natalidad y ahora no la hay. En este “primer mundo” nuestro, pese a vivir en la mejor comodidad, la infelicidad está por las nubes y la tasa de suicidios se está disparando. Si uno mira las cosas en perspectiva, las cosas no están mejorando, ciertamente.

Dibujo de cuatro personas en grupos de dos, rojo y blanco a la izquierda, negro y azul a la derecha, tirando de una cuerda que es morada y gris
Equilibrio tenso
Verán ustedes, yo siempre he sido un ferviente defensor del equilibrio. Creo que la vida se basa en un choque, a veces moderado y pacífico, a veces convulso y violento, de fuerzas opuestas y así ha sido a lo largo del tiempo. Pienso que el “tira y afloja” entre fuerzas opuestas hace de la vida un avance firme, pero lento, innovador, pero conservador y así sucesivamente.

La ciencia ha entrado con mucha fuerza en una época donde predominaba la fe. De repente, le hemos dado la patada a la fe y la espiritualidad y la hemos reemplazado por un Iphone. Lo entiendo, sinceramente. La fe en un momento dado se volvió demasiado soberbia, ebria de sí misma y de su poder, y empezó a considerarse dios en lugar de un simple avatar de éste.

Ahora la ciencia lo mueve todo y nadie escucha cuando la fe nos dice aquello de Ian Malcolm de “La pregunta no es si se puede, es si se debe”. Y eso nos lleva al principio. Hemos innovado tan rápido que no nos paramos a ver si nuestra innovación es benigna para nosotros mismos.

Dibujo de un clérigo y un científico discutiendo
Espiritualidad VS Ciencia
También podemos ejemplificarlo con el “progresismo” vs “conservadurismo”. Durante una buena etapa, el mundo era tirando a conservador. Las viejas costumbres, el machismo (sí, lo había y no debemos olvidarlo tampoco) y el racismo eran cosas aceptadas en la sociedad, tanto por hombres como por mujeres como también lo fue el esclavismo tiempo atrás pese a que haya quien pretenda ahora contar lo contrario.

Ahora ha llegado el progresismo y nos dice que todo debe cambiar, y de repente, ser conservador o simplemente disentir es ser “facha-franco-pantano” y lo mejor que se puede hacer es callarse y disfrazarse de “progre” para que no te cancelen y echen de tu trabajo.

Si os fijáis, es lo mismo que decíamos antes con la fe, pero al revés. Son lo que yo llamo los “homogeneizadores del pensamiento”. Son personas, o grupos de personas, que generan en su cabeza un “mundo perfecto” y que cuentan con las herramientas necesarias (carisma, dinero, gente) para llevar a cabo su idea de un mundo perfecto.

Helmut Bakaitis interpretando a "El Arquitecto", un personaje de la saga Matrix
Ecuación balanceada
Ese mundo perfecto puede tener que ver con la ausencia de pecado, con la ausencia de machismo o de violencia. Al final, es un constructo mental parecido al de mi articulo del Arquitecto de Matrix, donde se está buscando una ecuación perfectamente balanceada que genere un mundo donde la humanidad sea perfecta y no quepa en ella el robo, la violencia, el pecado, la lujuria, o cualquier otra cosa que este colectivo de personas considere inadecuadas. En definitiva, un mundo homogéneo, aburrido y quieto digno solo de distopías como la reciente serie “Pluribus” sin entender que la humanidad es incapaz de algo así porque, desde el momento en que obtuvimos la capacidad de decisión como especie, fuimos también poseedores de la capacidad de equivocarnos. La humanidad es, en definitiva, caos y como tal nos comportamos. Somos capaces de lo más bello del paraíso, y lo más atroz del infierno en un solo ser a lo largo de una sola vida, pues esa es nuestra naturaleza.

Y es que, y aquí tenemos la verdad incómoda, nadie es perfecto, ni los glorificados héroes, ni nuestros amadísimos (normalmente) padres, ni las personas cuyas leyendas nos cuentan que eran seres virtuosos a más no poder. Todo el mundo empieza en la vida cagándose encima en este mundo y, en ciertos casos, acaba la misma de la igual manera.

La cuestión es que, como se dijera en tantas ocasiones, el “equilibrio se ha roto” y ahora uno de los dos bandos, el progresismo y la ciencia en este momento dominan la fiesta y no dejan espacio al conservadurismo y la espiritualidad. En el mundo son importantes los contrapesos y las disensiones, pues evitan que nos vengamos arriba por mucha razón que creamos tener pues ninguno estamos libres de caer en la soberbia del ego en algún momento de nuestras vidas.

Un dibujo de una persona meditando, que es a su vez científico y espiritual
Equilibrio de opuestos
Como tantos otros, más inteligentes que yo, vienen avisando desde hace tiempo, es necesario apagar los cascos y la Tablet, examinar nuestras vidas, nuestra sociedad, las decisiones que hemos tomado durante siglo y medio, las repercusiones que estas decisiones están teniendo y si todas ellas son sostenibles. Como ya iré desgranando en futuros textos, pues creo que la turra en éste hace ya tiempo que sobrepasó los límites de la moderación, veremos que la sostenibilidad no ha sido un factor muy sopesado últimamente y va a tener consecuencias a muchos niveles.

En definitiva, es necesario que dejemos hablar a la otra parte y permitamos aflojar el fuego, para que el plato tenga tiempo de cocinarse a fuego lento, absorber y mezclar bien los sabores y, quizás, luego comerlo con calma, paladearlo, disfrutarlo y, de ser posible, con buena gente a nuestro alrededor.

Es hora de volver a las letras

Meno que recupera una pluma estilográfica para escribir de nuevo.
Mucho han cambiado las cosas en mi vida desde la última vez que añadí texto a este blog que, de hecho, tenía otro nombre en aquel momento. Y es que “La Sauna Del Infierno” fue un nombre no exento de ironía que se me ocurrió inspirado en la antigua casa en la que vivía, cuyos veranos no eran precisamente frescos, si se me entiende.

El nuevo título de este blog es, sin carecer también de cierta ironía, una declaración de intenciones sobre mi forma de pensar y de expresar las ideas aquí. En el mundo del podcasting soy conocido precisamente por enrollarme cual persiana y aportar ideas bastante largas. Puede que aquí, haya mejor espacio para las mismas sin importunar a nadie por ello.

Aquellos de ustedes que pretendan aprender Kung Fu cual Neo en Matrix en cuestión de segundos y con solo leer un par de posts en X (quedaba más mono decir tweets) pues van a tenerlo algo más complicado por aquí.

Entre mis malvados planes de dominación mundial (😉), pretendo subir aquí los artículos que escribí en otros medios con los que ya no colaboro y cuyos tiempos considero haber respetado de cara a compartir ahora las ideas que tuviera por aquel entonces.

Posiblemente no esté ya de acuerdo con todo lo que redacté años atrás, pero eso es lo maravilloso de la vida, crecer en años nos lleva, por lo normal, a ir cambiando en las opiniones y aprendiendo. Pienso, no obstante, que sí que compartiré todavía muchas de las opiniones de mi yo del pasado y pienso respetar lo que él (yo) escribió en aquellos entonces, lo comparta ahora o no.

También me propongo revisar algunos enlaces a fotografías que ya están rotos y cosas menores por el estilo. Si no encuentro las originales, buscaré reemplazos parecidos teniendo en cuenta la gran cantidad de años que han transcurrido desde algunas de aquellas entradas.

¿No está mal? ¿No os parece? Mirad cuanto tocho de texto solo para decir que vuelvo. ¿Hago o no hago honor al título de este blog mío?

07 enero 2017

La seducción de la nostalgia

Hace tiempo que no dedicaba unas líneas aquí. Facebook o la revista ZetaOchenta se están llevando muchas de mis reflexiones en estos últimos tiempos. He decidido, no obstante, retomar esta página con estas líneas donde pretendo ahondar un poco en un sentimiento que nos domina a veces más de lo debido. Este sentimiento no es otro que la nostalgia.

La nostalgia es un sentimiento humano como lo es el amor o la melancolía. Al igual que la propia melancolía, en dosis adecuadas nos permite evadirnos durante un rato de las cosas que no nos gustan del presente para volver a las que si nos gustaban del pasado. La melancolía, por su parte, hace lo mismo pero con la pena convirtiéndola en un refugio más que en un estado temporal.

13 julio 2014

El Quijote y las hadas

Este artículo puede contener spoilers de las cuatro partes de Shrek y de Frozen.

Charlando con mi madre sobre la película Frozen se llegan a ciertas conclusiones muy reseñables. Por una parte tenemos el deseo de los autores actuales de romper con los moldes clásicos de Disney. El conocer al príncipe azul y comprometerte con él nada más verlo “por el poder del amor” se convierte en un más razonable “vamos a conocernos primero y luego ya veremos”. También apreciamos ahora que el amor fraternal entra en escena y es tan poderoso como el amor romántico.

Si se cogen las películas de animación (clásica o 3D) y se las analiza de cara a los valores que transmiten, observamos la lucha por romper con todos esos “cuentos de hadas” que nos enseñaban de pequeños.

Otro ejemplo interesante es Shrek. Esta película comparte con “El quijote” el deseo de ridiculizar un género en sí mismo. Cervantes arremetía contra los cuentos de caballería, Dreamworks arremete contra estos y añade los de hadas a su lucha.

De una forma muy gamberra, Shrek nos enseña que aunque seas gordo, feo y verde tienes derecho a amar; Nos enseña que hay que aceptarse a uno mismo; Nos enseña que los burros y las dragonas también pueden enamorarse (llevaos esto a la metáfora para no enloquecer); Nos enseña que una persona por egoísmo puede llegar a realizar algo heroico; También nos enseña que no siempre tenemos por qué ser encasillado en esos roles que se esperan de nosotros (Dragon = malo, Ogro = malo y solo, princesa = damisela en apuros); Y por último la saga nos enseña que el amor no termina en un “y comieron perdices”.
Cada parte de la saga, al margen de los gustos de cada uno sobre ellas, nos enseña una faceta de la vida de las personas. La mayoría de las obras terminan con un “y nos enamoramos y todo fue maravilloso” pero Shrek nos hace preguntarnos que ocurre detrás. En la segunda película lo vemos enfrentándose a las dificultades que conlleva tratar con la familia de un cónyuge. Quienes tengáis pareja podréis dar buena fe de lo difícil que llega a resultar a veces.
La tercera película nos muestra lo duro que es afrontar las responsabilidades que vienen con el matrimonio. La peor de todas, la más terrorífica, es la de tener hijos. Un matrimonio suele acabar llevándonos a esta fase que no es nada fácil de aceptar para algunas personas pero que es natural en sí misma.
La cuarta película es, quizás, la más incómoda de todas en este sentido. Esta película nos muestra un ejemplo de “crisis de mediana edad” donde te ves a ti mismo joven, lleno de energía y libre de hacer lo que te venga en gana y luego te das cuenta de que tu vida ya no te pertenece. Durante un tiempo sientes que estás entregado a la esposa, a los hijos y a las responsabilidades y añoras los tiempos en que nada de esto te importaba. Es una fase que puede superarse en pareja, pero que ha roto más matrimonios de los que la gente puede llegar a imaginar.
Frozen nos enseña que el amor entre dos hermanas no tiene por qué ser menos poderoso que el amor de las parejas. También aprendemos que las chicas también pueden salvar el día sin la necesidad de que un “machote” las proteja del mal. Aprendemos que hay que tener cuidado con los príncipes azules, guapos y caballerosos, porque no siempre son lo que parecen. Si os fijáis bien, mucho de esto contradice lo que la Disney más clásica nos ha venido enseñando siempre.
Todo esto, aderezado con chistes, canciones, animales y objetos parlantes, y similares es lo que podemos encontrar si leemos entre líneas las obras infantiles. El jorobado de Notre Damme nos muestra la posesividad de una forma magistral. El rey león nos lleva al infierno y luego nos rescata de él y nos enseña a superarlo. Podría pasarme la noche “deconstruyendo” las obras de animación pero creo que habréis captado de sobras lo que pretendo expresar.

En cualquier caso me alegra que la juventud de hoy en día pueda ver este tipo de obras de una forma menos bidimensional (no hablo de los polígonos) y comprender que la vida no suele ser blanca y negra. Que el amor no es tan simple como esperar al príncipe azul y que el final de una etapa solo sirve para marcarnos el inicio de otra nueva.

14 marzo 2012

¿Entiendes al arquitecto de Matrix?

Tuve una conversación entre bromas con unos amigos y he decidido exponerlo por aquí en la búsqueda de opiniones. Comenzaré con una transcripción del diálogo para luego comentarla. Lo hago así por si alguien quiere intentar leerlo tal cual:

05 septiembre 2010

El asesino en Heavy Rain

En este artículo me propongo comentar todas las impresiones que me ha dejado el Heavy Rain para PS3. En el proceso de este comentario, hablaré también sobre Dan Brown y Agatha Christie. Salvo el obvio destripe del Heavy Rain, marcaré los destripes de otras obras a fin de no arruinarle tramas a nadie. Los interesados hacer click en el enlace:

11 mayo 2010

Otro Post sobre el trillado tema del abuso de los precios

[Artículo colgado en Meristation.com]

Siguen pasando los años y hay cosas a las que no les veo solución. Podría hablaros de la capa de ozono y de la crisis, pero como esto es una página de videojuegos es en ese tema donde quisiera adentrarme.

A fuego lento

Baja el fuego Un buen cocinero sabe bien que, para que la comida se asiente en condiciones, hay que ponerla a fuego lento, como dijera Rosan...